
Desprevenidamente compartí ayer el ascensor con Nicholas Negroponte en la sede de RPP, Radio Programas del Perú. Quien fuera la cabeza detrás del prestigioso MediaLab del MIT y evangelista del ser digital como ningún otro, se encuentra en Perú para para recibir el doctorado honoris causa de la Universidad San Martín de Porres por su aporte a disminuir la brecha digital en los países en vías de desarrollo, realizado a través de la promoción de su computadora del proyecto One laptop Per Children (OLPC) y que el Gobierno Peruano estima adquirir en 2008 para sus centros educativos.
Según Negroponte “es muy fácil disminuir esta brecha, debido a que esta es artificial, porque los costos se incrementan cuando se ponen características que no son necesarias, haciendo que el producto sea más caro”. La simplificación y el uso del software libre son precisamente el factor diferencial de este producto. Las 5 características que destaca Negroponte de su producto son:
- El niño debe ser dueño de la computadora y llevársela a casa en la noche;
- Cada niño y cada maestro de la región debe tener una computadora;
- Los niños más pequeños son los que deben poseerlas, de 6 a 14, no los mayores;
- Está conectada siempre a Internet;
- Usa tecnología de Open Source.
Es el Open Source lo que diferencia de otras iniciativas como la Classmate de Intel, que usa sistema operativo Windows y software de Microsoft.
Esta idea de la nano computadora, tan simple como útil, siempre conectada y que se potencia a través del uso de la red no es nueva y está magistralmente detallada en la novela de Po Bronson The First $20 Million is Always the Hardest: A Novel. Allí el auto iba más allá de la computadora útil para la educación y la convertía en un centro de entretenimeinto y productividad centrado en la terminal boba que se potencia gracias a la conectividad perpetua.
Y eso me lleva de vuelta a la excusa de este post: las innovaciones que Negroponte y el MediaLab han desarrollado a lo largo de su carrera, que parecen de novela y que resultan hoy determinantes en muchos aspectos para la industria de los medios y de la comunicación en general: desde tecnología base como la laptop del OLPR que acorta la brecha digital y en definitiva abre mentes y mercados, hasta la Tinta Electrónica (Eink) que permite aprovechar todas las ventajas del modelo documental (el papel y el libro en general) en unión íntima con las ventajas del mundo digital, pasando por las investigaciones de gigantes como Marvin Minsky (pope de la inteligencia artificial e indirecto responsable de que las noticias puedan ser filtradas de manera semantica por buscadores inteligentes), Andy Lippman (culpable de los sistemas de difusión de información viral), Seymour Papert (responsable de métodos de eduación revulsivos como el famoso cobol y su tortuga) o el finiquitado programa News From The Future que ayudó a moldear la forma en que la información es presentado de manera más accesible y comprensible a través de la tecnología (aunque Apple se llevará por siempre ese galardón).
Al menos, si nada de esto es trascendente, estas investigaciones y el libro de Stuard Brand The Media Lab: Inventing the Future at M. I. T. son directos resposansables de que yo me sumergiera de lleno en el mundo de la comunicación, el periodismo y la tecnología como si fueran una sola entidad unica e indivisible. Este es el resultado.
Lo gracioso del asunto es que, de vuelta en el ascensor, ni Negroponte supo que yo pensaba todo esto, ni yo me di cuenta que de él se trataba sino hasta leer la noticia horas más tarde. Cosas del mundo real que, por ahora, la tecnología no ha sabido solucionar.